Real Compañía de Guardiamarinas.

300 años de la Real Compañía  de Guardiamarinas.

Máximo González- Palacios Franco. 

Hasta el siglo XVIII la Armada española nunca existió con una estructura orgánica y operativa centralizada. De hecho, hasta ese siglo no se puede hablar de Armada como tal, sino de Armadas que operaban con total autonomía desde el Mediterráneo hasta las costas del pacífico: las escuadras de Galeras de España, Nápoles, Sicilia y Génova, la Armada de Flandes, la del Mar Océano, la de la Guarda de la Carrera de Indias o de la Avería, la del Caribe y la del Mar del Sur. A principios del siglo XVIII estas Armadas estaban prácticamente desmanteladas, sin hombres ni barcos, a lo que había que sumar la falta de apoyo en tierra así como la dependencia exterior para la construcción de barcos, por lo que desde el comienzo de la Guerra de Sucesión los mercantes españoles procedentes de las Indias tuvieron que ser escoltados por la Marina francesa.

José Patiño.

Al término de esta Guerra, el Rey Felipe V, consciente de la importancia del papel decisivo del control del mar para garantizar el tráfico marítimo con nuestras posesiones de ultramar y de acuerdo a las nuevas exigencias en política exterior, inició un proceso de transformación de la Armada cuyos efectos han llegado hasta nuestros días. El siglo XVIII fue, sin duda, el Siglo de Oro para la Armada, que recobró el espíritu de potencia de primer rango, siendo figura esencial en este proceso D. José Patiño y Rosales, nombrado Intendente General de Marina el 28 de enero de 1717, con amplias atribuciones desde la construcción naval en el Reino, apresto de escuadras, plantío y explotación de montes, administración y economía general y la dirección del comercio y navegación de Indias como presidente de la Casa de la Contratación.

José Patiño no sólo impulsó los asuntos de Indias empezando por el traslado de la Casa de la Contratación de Sevilla a Cádiz, también la organización de la división territorial de la Armada, creándose por Real Orden de 5 de julio de 1726 tres Departamentos Marítimos, del Norte, de Mediodía y Levante, donde se construyeron las correspondientes bases navales de Ferrol, Cádiz y Cartagena, en las que cada Arsenal con su correspondiente astillero y carenero será su elemento principal. Esta estructura territorial se ha mantenido hasta nuestros días.

Previamente, siendo Secretario de Estado de Marina e Indias D. Bernardo Tinajero de la Escalera, el 21 de febrero de 1714 se promulgó una Real Cédula que suprimió los títulos de escuadras regionales y de las que tenían destino especial, constituyéndose la Real Armada como el conjunto de fuerzas marítimas al servicio de la Corona.

Pero esta Real Armada no sólo necesitó barcos y medios logísticos, también mandos preparados para dirigirla. Y para ello Patiño impulsó la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas y su correspondiente Escuela en Cádiz, con el objetivo de unificar la formación integral de los futuros Oficiales. Hasta entonces éstos solían proceder del Colegio de Pilotos de San Telmo de Sevilla, de los cadetes de Galeras de Cartagena, llamados Guardias de Estandarte, o de escuelas navales extranjeras. Aunque se desconoce la fecha exacta de la fundación de la Real Compañía, Patiño dio cuenta al Primer Secretario de Despacho de Marina e Indias D. Andrés de Pes de su formación el 13 de abril de 1717.

En 1769, la Escuela se trasladó a la Isla de León. En 1776 se dividió, constituyéndose una por cada Departamento marítimo: Cádiz, Ferrol y Cartagena. En 1824 se refundieron de nuevo en una única Escuela, quedando la de Cádiz.

Jorge Juan. 

En 1825, se trasladó al Arsenal de la Carraca, en San Fernando, con el nombre de Colegio Real y Militar de Caballeros Guardias Marinas, pero este centro se cerró en 1828, disponiéndose en 1831 que los guardiamarinas se formasen en la Fragata Perla y el Navío Soberano.

En 1845 se inauguró el Colegio Naval Militar en San Carlos (San Fernando), que se cerró en 1867, estableciéndose dos años más tarde la Escuela Naval flotante en la Fragata Asturias, de pontón en Ferrol, que estuvo activa hasta 1907.

En 1913 se volvió a abrir en San Fernando la Escuela Naval hasta su traslado en 1938 a las instalaciones de la Escuela de Tiro Naval en Marín (Pontevedra), transformándose en 1943 en la actual Escuela Naval Militar.

Desde que Patiño informase a Andrés de Pes de la constitución el 13 de abril de 1717 de la Real Compañía de Guardiamarinas hasta la actual Escuela Naval Militar, 300 años de historia en la formación de los Oficiales de la Armada.

Fuente: Coronel Javier Soriano. 

El Mestizaje en la América Española 

​El Mestizaje en la América Española.

El vocablo significa cruzamiento biológico entre individuos pertenecientes a razas diferentes, y por extensión a la mezcla de culturas diferentes, aunque para esto último se utiliza la palabra «aculturación» y con más propiedad la de«transculturación».

Mestizo se denominó en la América Española al hijo de un español y una india, y en términos amplios, a quien descendía de ancestros españoles e indígenas en algún grado, por lo que el mestizaje calificó usualmente el intercambio entre españoles e indios, si bien el término es igualmente válido para cualquier otro tipo de cruzamiento biológico interétnico. De aquí que el término «raza» sea tan controvertido, ya que no existe ninguna pura o propiamente dicha. Se acepta no obstante la existencia de 3 grupos raciales, que son los caucasoides o blancos, los mongoloides o amarillos, y los africánidos o negros, pero es imposible establecer subdivisiones raciales dentro de ellos, como han pretendido algunos planteamientos políticos racistas.

Los 3 troncos raciales se han conformado mediante un largo proceso de interacción genética en el que han influido elementos mutacionales, de selección y de influencia ambiental, que han producido ciertas variantes de tipo físico, transmisibles parcialmente de padres a hijos, según las leyes de la herencia.

El mestizaje interétnico es un fenómeno que se produce desde la Prehistoria. En Europa fue particularmente importante a comienzos de la Edad Media, con grandes migraciones de pueblos nórdicos y asiáticos, y continuó luego ininterrumpidamente, produciendo verdaderos complejos étnicos. La ampliación del mundo, producida por el descubrimiento de América a fines del siglo XV, activó aún más el mestizaje, especialmente en el Nuevo Continente, en donde afluyeron grupos muy diversos: españoles, portugueses, franceses, africanos, etc. El mestizaje fundamental se dio, como señalamos, entre los españoles, los indios y los negros, ninguno de los cuales era obviamente una raza; los españoles, por ejemplo, procedían de ancestros muy diversos: indoeuropeos, semitas y camitas y los indios eran producto del cruzamiento de grupos mongoloides, australianos, malayo-polinésicos y del sureste asiático.

El mestizaje de españoles e indios se inició en el primer viaje de Cristóbal Colón, y aumentó con el proceso de colonización, por razones muy diversas: el escaso número de mujeres españolas durante los primeros años de colonización (apenas un 10% de los hombres); los factores de prestigio, favorables a la unión de mujer india con el español; los escasos prejuicios raciales de éste (el español tenía muchos prejuicios religiosos y hasta sociales, pero no raciales); los regalos de mujeres indígenas a los conquistadores como garantía de tratados de paz; la juventud de los pobladores ibéricos (su promedio de 20 años); y la ruptura de los rígidos patrones culturales ibéricos en el medio americano.

La aparición de los mestizos fue una sorpresa para la Corona, que había pensado en una sociedad indiana bipolar de españoles e indios, pero fue interpretada como una unión de las 2 «razas», que consolidaba, en definitiva, el dominio español. Los mestizos gozaron de gran prestigio a comienzos de la colonización pues sus padres eran conquistadores, y a menudo, sus madres eran mujeres indígenas de gran rango, y fueron adscritos al grupo español. El Inca Garcilaso de la Vega es quizá el mejor representante de esta generación, que se sintió muy orgullosa de sus ancestros. La situación comenzó a cambiar de signo al promediar el siglo XVI, cuando aumentó el prestigio de los criollos y bajó el de los mestizos, pues estos últimos fueron ya frecuentemente resultado de uniones ilegítimas.

No representaban aún ningún peligro para la sociedad dominante, pues se les prohibió ejercer determinados oficios sin autorización real, portar armas y ser caciques en los pueblos de indios. La situación se agravó en el siglo XVIII, cuando su enorme crecimiento demográfico empezó a alarmar a los estamentos dominantes. Téngase en cuenta que los mestizos eran en Hispanoamérica el 3,5% de la población a mediados del siglo XVII (según Ángel Rosenblat) y un siglo después representaban ya el 28% de la misma, convirtiéndose en un elemento desestabilizador de la sociedad, pues presionaban sobre las tierras de los indios y respaldaban todo tipo de agitación, como ocurrió en las revoluciones antifiscales, e intervinieron también decisivamente en el movimiento emancipador.

Mestizaje fue también el cruce entre españoles y negros, cuya primera hibridación fue llamada mulato. El problema fue igualmente insignificante al principio, pero aumentó de grado cuando se produjo el gran tráfico esclavista para el laboreo de las minas y las haciendas. Las mezclas fueron cada vez más complejas, como el cuarterón (español y mulato), el quinterón (español y cuarterón) etc., especialmente en la zona circuncaribe.

También se produjo el mestizaje de indios y negros cuyos resultantes fueron llamados zambos. El mestizaje originó en Hispanoamérica una sociedad estamentalizada, en la que el grupo «blanco» dominante, especialmente en los sectores urbanos, comenzó a subclasificar a los distintos grupos humanos producidos por los cruces; surgieron así los exóticos nombres de las «castas» tales como castizo, morisco, lobo, jíbaro, coyote.

Máximo González Palacios Franco.

BIBLIOGRAFÍA: LEMMO, ANGELINA. Y tenemos de todos los reinos: opúsculo tentativo sobre la idiosincrasia del venezolano. Caracas: Fondo Editorial Facultad de Humanidades y Educación, Universidad Central de Venezuela, 1986; MORENO GÓMEZ, LUIS. País pardo. Caracas: Cromotip, 1987; ROSENBLAT, ÁNGEL. La población indígena y el mestizaje en América. Buenos Aires: Editorial Nova, 1954. 2 v.; SÁNCHEZ ALBORNOZ, NICOLÁS. La población de América Latina desde los tiempos precolombinos al año 2.000. Madrid: Alianza Editorial, 1973; USLAR PIETRI, ARTURO. El mestizaje y el Nuevo Mundo. Caracas: s.n., 1967; __. Veinticinco ensayos. Caracas: Monte Ávila, 1969.

MARÍA DE GUZMÁN 

​MARÍA DE GUZMÁN. 

Por Máximo González-Palacios Franco. 

La localidad madrileña de Alcalá de Henares tiene el honor de ser el primer caso de una mujer universitaria en España, la doctora de Alcalá, María Isidra de Guzmán y de la Cerda, a la que la protección de Carlos III allanó el camino a toda posible oposición a que alcanzase (en 1785, con 17 años) los títulos de doctora y maestra en la Facultad de Artes y Letras humanas, catedrática de Filosofía, conciliadora y examinadora; además de ser admitida socia de honor en la Real Academia de la Lengua Española, RAE. 


María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda, nació en Madrid el 31 de octubre de 1768, hija de Diego Ventura de Guzmán y Fernández de Córdoba, Marques de Montealegre y Conde de Oñate y Maria Isidra de la Cerda, Condesa de Paredes, Grandes de España.

Su educación corrió a cargo de D. Antonio Almarza, quien puso en conocimiento de D. Diego las especiales dotes intelectuales de la niña. Mª Isidra nació en el palacio familiar, situado en la calle Mayor de la villa y Corte, en un ambiente típicamente ilustrado, donde eran frecuentes las reuniones o tertulias al uso de la época y cuya biblioteca familiar era conocida como una de las mejores de toda la Corte.

Es así como D. Diego, viendo que los conocimientos de su hija y su inteligencia eran públicos y notorios, decide apoyarla para que éstos se vean refrendados con un título oficial, tal y como ella deseaba. Para ello, solicita a Floridablanca le sea concedido el permiso del Rey para poder examinarse de doctorado en Filosofía y Letra Humanas en la citada universidad. El 20 de abril de 1785, el rey otorga su permiso y Floridablanca escribe a las autoridades universitarias para que realicen el exámen a la joven.
29 de julio de 1785 ingresó la ya Doctora en la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País y el 21 de enero de 1786 en la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País.
Casó Doña María Isidra el 9 de septiembre de 1789 con Don Rafael Alfonso de Soussa, Marqués de Guadalcázar y de Hinojares, grande de España.
El día 2 de noviembre de 1791 dio a luz a su primer hijo, Rafael, bautizado en la iglesia de Santa Marina de Aguas Santas de Córdoba, ciudad a la que se trasladó tras su boda con el Marqués de Guadalcázar y en cuyo palacio familiar, sito en la parroquia citada, vivió hasta su muerte. Dos años y medio después, nació el segundo vástago. El día 2 de junio de 1793 nació Mª Magdalena. Este alumbramiento debió ser difícil, pues en la partida de bautismo, el párroco aclara que por el peligro que corría la niña fue bautizada el mismo día. El 14 de junio de 1795 nace su tercera hija, Luisa Rafaela, bautizada en la iglesia citada de Córdoba.

Desde un punto de vista histórico, la hazaña de doña Mª Isidra debe considerarse en el contexto de la España Ilustrada, influida por las ideas ilustradas con figuras tan señeras como Feijoo, Jovellanos, Floridablanca o el propio Carlos III por un lado, y por otro la fuerte tutela de la Iglesia Católica.

Falleció en Córdoba el día 3 de febrero de 1803 a la edad de 35 años. Fue enterrada en la capilla Mayor de la iglesia de Santa Marina de Aguas Santas de Córdoba el día 7, con entierro solemne y secreto de madrugada, como era el deseo.
Su nombre es habitualmente citado como María de Guzmán (con el que se la recuerda con una calle en Madrid) o como Isidra de Guzmán (con el que se la recuerda con un instituto de secundaria en Alcalá de Henares). Con el apelativo de doctora de Alcalá se la recuerda en un colegio de primaria de dicha ciudad alcalaina. 

Fuente: 

La mujer ilustrada en la España del siglo XVIII”. Ministerio de Cultura, 1981, págs. 66-68.

Complupediawikia.

Dreanalcala.com

Biblioteca Digital Hispánica 

Fuero de la Isla Gran Canaria 


Incorporación de la Isla y fuero y privilegios concedidos a Gran Canaria’

Primeros fueros en las Islas

Real Cédula de Privilegios y Franqueza, dada por los Reyes Católicos en Salamanca el 20 de enero de 1487

“Don Hernando e doña Isabel, por la gracia de Dios, rey e reina […]. Por quanto que por la gracia de Dios metimos so nuestro señorío la isla de la Gran Canaria, que mandamos conquistar y sacar de poder de los infieles enemigos de nuestra fee católica, la avemos mandado poblar de nuchos de nuestros subditos y naturales an ido e van e iran a bivir a la dicha isla; por ende y porque mejor se pueble de aquí adelante, por esta nuestra carta hazemos libres y esentos de pagar e que no paguen alcabalas ni monedas ni otros pechos ni tributos ni derechos algunos ni paguen otro derecho de los que vendieren e compraren de dentro de la dicha isla los vezinos e moradores della que en ella tuvieren su casa poblada, desde oy de la data desta nuestra carta hasta veinte años primeros siguientes, contando que sean obligados de pagar tres maravedís por ciento de carga e descarga de todas las mercaderías que se cargaren e descargaren en la dicha isla, assi por ellos como por otras cualquier personas de cualquier partes e tierras […].

[…] e, si durante el tiempo destos dichos veinte años que nos assi hazemos francos a los dichos vezinos e moradores de la dicha isla, que no ayan de pagar ni paguen mas de los dichos tres maravedis por ciento de carga y descarga, si algun arrendador o arrendadores o receptor o cogedor o otra cualquier persona durante el dicho tiempo de los dichos veinte años, que nos les damos esta dicha franqueza llevare o embiare a la dicha isla de la Gran Canaria algun cuaderno de algunas leyes e ordenanzas por nos fechas e por nuestro mandado, por do oviessen de demandar mas contia de los dichos tres maravedis por ciento de carga e descarga a los dichos vezinos e moradores e pobladores de la dicha isla de la Gran Canaria que en ella tovieren su casa poblada, como dicho es, lo tal queremos y es nuestra voluntad que no vala ni aya lugar de se pedir ni demandar a los dichos vezinos e moradores de la dicha isla, que en ella tovieren su casa poblada […]”.

[“Don Fernando y doña Isabel, por la gracia de Dios, rey y reina […]. Por cuanto que por la gracia de Dios sometimos bajo nuestro señorío la isla de la Gran Canaria, que mandamos conquistar y sacar de poder de los infieles enemigos de nuestra fe católica, la hemos mandado poblar de muchos de nuestros súbditos y naturales han ido y van e irán a vivir a la dicha isla; por ende y porque mejor se pueble de aquí en adelante, por esta nuestra carta hacemos libres y exentos de pagar y que no paguen alcabalas ni monedas ni otros pechos ni tributos ni derechos algunos ni paguen otro derecho de los que vendieren y compraren de dentro de la dicha isla los vecinos y moradores de ella que en ella tuvieren su casa poblada, desde hoy de la data de esta nuestra carta hasta veinte años primeros siguientes, contando que sean obligados de pagar tres maravedíes por ciento de carga y descarga de todas las mercaderías que se cargaren y descargaren en la dicha isla, así por ellos como por otras cualquier personas de cualquier parte y tierras[…].

[…] y, si durante el tiempo de estos dichos veinte años que nos así hacemos francos a los dichos vecinos y moradores de la dicha isla, que no hayan de pagar ni paguen más de los dichos tres maravedíes por ciento de carga y descarga, si algún arrendador o arrendadores o receptor o cogedor u otra cualquier persona durante el dicho tiempo de los dichos veinte años, que nos les damos esta dicha franqueza llevare o enviare a la dicha isla de la Gran Canaria algún cuaderno de algunas leyes y ordenanzas por nos hechas y por nuestro mandato, por do hubiesen de demandar más cuantía de los dichos tres maravedíes por ciento de carga y descarga a los dichos vecinos y moradores y pobladores de la dicha isla de la Gran Canaria que en ella tuvieren su casa poblada, como dicho es, lo tal queremos y es nuestra voluntad que no valga ni haya lugar de se pedir ni demandar a los dichos vecinos y moradores de la dicha isla, que en ella tuvieren su casa poblada […]”.]

Provisión de Privilegio de Carlos I, dada en Toledo el 24 de octubre de 1528

[…] E agora Juan de Escobedo, vezino e regidor de la dicha isla de Gran Canaria, en nombre del Concejo, Justicia e regidores, cavalleros, escuderos, officiales e omes buenos de la dicha isla nos fizo relacion diciendo que la dicha isla, como es notorio, es tierra esteril, e que muchas de las mercaderias necesarias las traen a la dicha isla e las venden e contratan en ella algunos mercaderes e otras personas estrangeros e forasteros que no son vezinos ni moradores de la dicha isla, e que si aquellos oviessen de pagar alcabala dello, demas de los cinco por ciento que se pagan de almoxarifazgo cessarian de traer e vender e tratar e contratar las dichas mercaderias e cosas, de que la isla e vezinos della recibirian mucho daño e fatiga. E nos supplico e pidio por merced que mandásemos que los dichos forasteros y estrangeros no pagasen alcabala alguna y gozasen de la franqueza e libertad que la dicha isla e vezinos tienen, según y de la manera que la gozan e han gozado e deven gozar los vezinos de la dicha isla. E otrosi nos hizo relacion el dicho regidor Juan de Escobedo que, a causa de los muchos ingenios de aÇucar que ay en isla se han talado e quemado la mayor parte de los montes della e que por la falta que ay de leña en la dicha isla ay necesidad de se traer de aquí delante de las islas de Tenerife e La Palma, e que si de la dicha leña se oviesse de pagar almoxarifazgo o otros derechos alunos se dexaria de traer e cargar en la abundancia que es menester, e no aviendo la dicha leña se dexaria de fazer e labrar mucha parte del aÇucar que se labra en la dicha isla, de que a los vezinos e moradores della vendria mucho daño e perdida e quiebra en nuestras rentas reales […]

Lo cual por nos visto, acatando la necesidad de la dicha isla e los servicios que los vzinos e moradores della an fecho a los Reyes Católicos, nuestros padres e aguelos de gloriosa memoria, e a nos e a los que esperamos que nos haran de aquí adelante, por les fazer bien y merced e porque la dicha isla sea mas poblada e ennoblecida e proveida de las cosas necesarias y porque la fabricación de los açucares no cesse tovimoslo por bien. E por la presente confirmamos e aprovamos la dicha carta de merced e franqueza […].

[[…] Y ahora Juan de Escobedo, vecino y regidor de la dicha isla de Gran Canaria, en nombre del Concejo, Justicia e regidores, caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos de la dicha isla, nos hizo relación diciendo que la dicha isla, como es notorio, es tierra estéril, y que muchas de las mercaderías necesarias las traen a la dicha isla y las venden y contratan en ella algunos mercaderes y otras personas extranjeras y forasteros que no son vecinos ni moradores de la dicha isla, y que si aquellos hubiesen de pagar alcabala de ello, además del cinco por ciento que se pagan de almojarifazgo cesarían de traer y vender y tratar y contratar las dichas mercaderías y cosas, de que la isla y vecinos de ella recibirían mucho daño e fatiga. Y nos suplicó y pidió por merced que mandásemos que los dichos forasteros y extranjeros no pagasen alcabala alguna y gozasen de la franqueza e libertad que la dicha isla y vecinos tienen, según y de la manera que la gozan y han gozado y deben gozar los vecinos de la dicha isla. Y otrosí nos hizo relación el dicho regidor Juan de Escobedo que, a causa de los muchos ingenios de azúcar que hay en la isla se han talado y quemado la mayor parte de los montes de ella y que por la falta que hay de leña en la dicha isla hay necesidad de se traer de aquí en adelante de las islas de Tenerife y La Palma, y que si de la dicha leña se hubiese de pagar almojarifazgo u otros derechos algunos se dejaría de traer y cargar en la abundancia que es menester, y no habiendo la dicha leña se dejaría de hacer y labrar mucha parte del azúcar que se labra en la dicha isla, de que a los vecinos y moradores de ella vendría mucho daño y pérdida y quiebra en nuestras rentas reales […]

Lo cual por nos visto, acatando la necesidad de la dicha isla e los servicios que los vecinos e moradores de ella han hecho a los Reyes Católicos, nuestros padres y abuelos de gloriosa memoria, y a nos y a los que esperamos que nos harán de aquí adelante, por les hará bien y merced y porque la dicha isla sea más poblada y ennoblecida y proveída de las cosas necesarias y porque la fabricación de los azúcares no cese tuvímoslo por bien. Y por la presente confirmamos y aprobamos la dicha carta de merced y franqueza […]. ]

(Textos extraídos del libro de Pedro Cullen del Castillo: Incorporación de la Isla y fuero y privilegios concedidos a Gran Canaria.

Fuente: 


Máximo González- Palacios Franco 

Fuero de la Isla Gran Canaria. 

‘Incorporación de la Isla y fuero y privilegios concedidos a Gran Canaria’

Primeros fueros en las Islas

Real Cédula de Privilegios y Franqueza, dada por los Reyes Católicos en Salamanca el 20 de enero de 1487

“Don Hernando e doña Isabel, por la gracia de Dios, rey e reina […]. Por quanto que por la gracia de Dios metimos so nuestro señorío la isla de la Gran Canaria, que mandamos conquistar y sacar de poder de los infieles enemigos de nuestra fee católica, la avemos mandado poblar de nuchos de nuestros subditos y naturales an ido e van e iran a bivir a la dicha isla; por ende y porque mejor se pueble de aquí adelante, por esta nuestra carta hazemos libres y esentos de pagar e que no paguen alcabalas ni monedas ni otros pechos ni tributos ni derechos algunos ni paguen otro derecho de los que vendieren e compraren de dentro de la dicha isla los vezinos e moradores della que en ella tuvieren su casa poblada, desde oy de la data desta nuestra carta hasta veinte años primeros siguientes, contando que sean obligados de pagar tres maravedís por ciento de carga e descarga de todas las mercaderías que se cargaren e descargaren en la dicha isla, assi por ellos como por otras cualquier personas de cualquier partes e tierras […].

[…] e, si durante el tiempo destos dichos veinte años que nos assi hazemos francos a los dichos vezinos e moradores de la dicha isla, que no ayan de pagar ni paguen mas de los dichos tres maravedis por ciento de carga y descarga, si algun arrendador o arrendadores o receptor o cogedor o otra cualquier persona durante el dicho tiempo de los dichos veinte años, que nos les damos esta dicha franqueza llevare o embiare a la dicha isla de la Gran Canaria algun cuaderno de algunas leyes e ordenanzas por nos fechas e por nuestro mandado, por do oviessen de demandar mas contia de los dichos tres maravedis por ciento de carga e descarga a los dichos vezinos e moradores e pobladores de la dicha isla de la Gran Canaria que en ella tovieren su casa poblada, como dicho es, lo tal queremos y es nuestra voluntad que no vala ni aya lugar de se pedir ni demandar a los dichos vezinos e moradores de la dicha isla, que en ella tovieren su casa poblada […]”.

[“Don Fernando y doña Isabel, por la gracia de Dios, rey y reina […]. Por cuanto que por la gracia de Dios sometimos bajo nuestro señorío la isla de la Gran Canaria, que mandamos conquistar y sacar de poder de los infieles enemigos de nuestra fe católica, la hemos mandado poblar de muchos de nuestros súbditos y naturales han ido y van e irán a vivir a la dicha isla; por ende y porque mejor se pueble de aquí en adelante, por esta nuestra carta hacemos libres y exentos de pagar y que no paguen alcabalas ni monedas ni otros pechos ni tributos ni derechos algunos ni paguen otro derecho de los que vendieren y compraren de dentro de la dicha isla los vecinos y moradores de ella que en ella tuvieren su casa poblada, desde hoy de la data de esta nuestra carta hasta veinte años primeros siguientes, contando que sean obligados de pagar tres maravedíes por ciento de carga y descarga de todas las mercaderías que se cargaren y descargaren en la dicha isla, así por ellos como por otras cualquier personas de cualquier parte y tierras[…].

[…] y, si durante el tiempo de estos dichos veinte años que nos así hacemos francos a los dichos vecinos y moradores de la dicha isla, que no hayan de pagar ni paguen más de los dichos tres maravedíes por ciento de carga y descarga, si algún arrendador o arrendadores o receptor o cogedor u otra cualquier persona durante el dicho tiempo de los dichos veinte años, que nos les damos esta dicha franqueza llevare o enviare a la dicha isla de la Gran Canaria algún cuaderno de algunas leyes y ordenanzas por nos hechas y por nuestro mandato, por do hubiesen de demandar más cuantía de los dichos tres maravedíes por ciento de carga y descarga a los dichos vecinos y moradores y pobladores de la dicha isla de la Gran Canaria que en ella tuvieren su casa poblada, como dicho es, lo tal queremos y es nuestra voluntad que no valga ni haya lugar de se pedir ni demandar a los dichos vecinos y moradores de la dicha isla, que en ella tuvieren su casa poblada […]”.]

Provisión de Privilegio de Carlos I, dada en Toledo el 24 de octubre de 1528

[…] E agora Juan de Escobedo, vezino e regidor de la dicha isla de Gran Canaria, en nombre del Concejo, Justicia e regidores, cavalleros, escuderos, officiales e omes buenos de la dicha isla nos fizo relacion diciendo que la dicha isla, como es notorio, es tierra esteril, e que muchas de las mercaderias necesarias las traen a la dicha isla e las venden e contratan en ella algunos mercaderes e otras personas estrangeros e forasteros que no son vezinos ni moradores de la dicha isla, e que si aquellos oviessen de pagar alcabala dello, demas de los cinco por ciento que se pagan de almoxarifazgo cessarian de traer e vender e tratar e contratar las dichas mercaderias e cosas, de que la isla e vezinos della recibirian mucho daño e fatiga. E nos supplico e pidio por merced que mandásemos que los dichos forasteros y estrangeros no pagasen alcabala alguna y gozasen de la franqueza e libertad que la dicha isla e vezinos tienen, según y de la manera que la gozan e han gozado e deven gozar los vezinos de la dicha isla. E otrosi nos hizo relacion el dicho regidor Juan de Escobedo que, a causa de los muchos ingenios de aÇucar que ay en isla se han talado e quemado la mayor parte de los montes della e que por la falta que ay de leña en la dicha isla ay necesidad de se traer de aquí delante de las islas de Tenerife e La Palma, e que si de la dicha leña se oviesse de pagar almoxarifazgo o otros derechos alunos se dexaria de traer e cargar en la abundancia que es menester, e no aviendo la dicha leña se dexaria de fazer e labrar mucha parte del aÇucar que se labra en la dicha isla, de que a los vezinos e moradores della vendria mucho daño e perdida e quiebra en nuestras rentas reales […]

Lo cual por nos visto, acatando la necesidad de la dicha isla e los servicios que los vzinos e moradores della an fecho a los Reyes Católicos, nuestros padres e aguelos de gloriosa memoria, e a nos e a los que esperamos que nos haran de aquí adelante, por les fazer bien y merced e porque la dicha isla sea mas poblada e ennoblecida e proveida de las cosas necesarias y porque la fabricación de los açucares no cesse tovimoslo por bien. E por la presente confirmamos e aprovamos la dicha carta de merced e franqueza […].

[[…] Y ahora Juan de Escobedo, vecino y regidor de la dicha isla de Gran Canaria, en nombre del Concejo, Justicia e regidores, caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos de la dicha isla, nos hizo relación diciendo que la dicha isla, como es notorio, es tierra estéril, y que muchas de las mercaderías necesarias las traen a la dicha isla y las venden y contratan en ella algunos mercaderes y otras personas extranjeras y forasteros que no son vecinos ni moradores de la dicha isla, y que si aquellos hubiesen de pagar alcabala de ello, además del cinco por ciento que se pagan de almojarifazgo cesarían de traer y vender y tratar y contratar las dichas mercaderías y cosas, de que la isla y vecinos de ella recibirían mucho daño e fatiga. Y nos suplicó y pidió por merced que mandásemos que los dichos forasteros y extranjeros no pagasen alcabala alguna y gozasen de la franqueza e libertad que la dicha isla y vecinos tienen, según y de la manera que la gozan y han gozado y deben gozar los vecinos de la dicha isla. Y otrosí nos hizo relación el dicho regidor Juan de Escobedo que, a causa de los muchos ingenios de azúcar que hay en la isla se han talado y quemado la mayor parte de los montes de ella y que por la falta que hay de leña en la dicha isla hay necesidad de se traer de aquí en adelante de las islas de Tenerife y La Palma, y que si de la dicha leña se hubiese de pagar almojarifazgo u otros derechos algunos se dejaría de traer y cargar en la abundancia que es menester, y no habiendo la dicha leña se dejaría de hacer y labrar mucha parte del azúcar que se labra en la dicha isla, de que a los vecinos y moradores de ella vendría mucho daño y pérdida y quiebra en nuestras rentas reales […]

Lo cual por nos visto, acatando la necesidad de la dicha isla e los servicios que los vecinos e moradores de ella han hecho a los Reyes Católicos, nuestros padres y abuelos de gloriosa memoria, y a nos y a los que esperamos que nos harán de aquí adelante, por les hará bien y merced y porque la dicha isla sea más poblada y ennoblecida y proveída de las cosas necesarias y porque la fabricación de los azúcares no cese tuvímoslo por bien. Y por la presente confirmamos y aprobamos la dicha carta de merced y franqueza […]. ]

(Textos extraídos del libro de Pedro Cullen del Castillo: Incorporación de la Isla y fuero y privilegios concedidos a Gran Canaria.





Máximo González- Palacios Franco 

España funda la 1 Universidad de América

Tomás de San Martín, el español que fundó la primera universidad del continente americano hace 462 años.                             

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Hace 462 años, que el Emperador Carlos I de España ordeno la construcción y fundación de  la primera de las cerca de 30 Universidades que los Reyes españoles mandaron construir  en los Virreinatos de la América española, algo que no ocurre por casualidad, sino por obra y gracia del trabajo y el esfuerzo desplegado por uno de esos hombres anónimos, grandes personajes de la historia española a menudo olvidado de todos.        
 

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Tomás de San Martín nace el 7 de marzo de 1482 en la ciudad de Palencia. Imbuído en su juventud del ideal caballeresco, acabará sin embargo ingresando en el convento dominico de San Pablo de su ciudad natal, cosa que hace a los veintidós años de edad. Y nada tiene de particular que lo haga justamente en Palencia, sede de la primera universidad de España, por razones que tendremos ocasión de comprender. Como quiera que sea, Tomás  cursa estudios de teología y ejercerá como lector de artes y regente de estudios. Enviado a Sevilla para enseñar en el Colegio de Santo Tomás de Aquino, se gradúa como maestro en Artes y Teología.

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Fray Tomás viaja por primera vez a las Indias en 1528, concretamente a La Española, acompañando a otro dominico, Fray Tomás Ortiz, en la expedición de García de Lerma. Y aunque retorna a España, en 1540 se halla de nuevo en América, esta vez en el Perú, donde es elegido provincial de su orden. El asesinato de Pizarro le convierte en hombre clave de la reconciliación de los españoles, mostrándose implacable con la dureza de los conquistadores para con los indígenas americanos. Al producirse la rebelión de los encomenderos, el virrey Blasco Nuñez Vela lo envía al Cuzco a mediar con el rebelde Gonzalo Pizarro.

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Pero la obra por la que Fray Tomás de San Martín pasa a la historia no es otra que la fundación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, primera universidad fundada en América, que lo fue mediante la Real Cédula del 12 de mayo de 1551 por el Rey Carlos I de España en Valladolid, que fundaba la Real Universidad de la Ciudad de los Reyes, o Real Universidad de Lima, a partir de los Estudios Generales llevados a cabo en los claustros del Convento del Rosario de la Orden de Santo Domingo, cerca de la plaza de Armas de Lima desde 1548. La universidad comienza a funcionar el 2 de enero de 1553, en la Sala Capitular del Convento de Nuestra Señora del Rosario, y es su primer rector Fray Juan Bautista de la Roca. Será sancionada por la bula papal Exponi Nobis de San Pío V  de fecha 25 de julio de 1571.

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La Real Cédula de 1570 dispone la libre elección del rector por los docentes del claustro, lo que propiciará la elección en 1571 del Dr. Pedro Fernández de Valenzuela como primer rector laico, y el cambio de orientación de la universidad. Tras esta reforma, la universidad se traslada a donde se hallaba el Convento de la Orden de San Agustín. El 6 de septiembre de 1574 se elige por sorteo su nombre oficial, adoptando al evangelista San Marcos como patrono y el nombre de Real y Pontificia Universidad de San Marcos. En 1575, vuelve a cambiar su ubicación, trasladándose esta vez a la Plaza del Estanque, después llamada Plaza de la Inquisición, y donde hoy día se encuentra el Congreso del Perú, lugar en el que funcionará durante toda la época del Virreinato del Perú.

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La Universidad inicia su andadura con las facultades de teología y de artes. Posteriormente se crearían los cánones de leyes y medicina, adoptando en lo académico las normas que regían en España, y en consecuencia, la enseñanza de filosofía como base de cualquier otro estudio superior.                        

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La Universidad de San Marcos en Lima es la más antigua universidad americana, aunque lo es por apenas 132 días, ya que el 21 de septiembre del mismo año 1551 se funda en la ciudad de Méjico la Universidad del mismo nombre. Para que se hagan Vds. una idea, la universidad de Harvard,  Harvard  College en origen. ,Harvard University desde 1780, tal vez la universidad americana más antigua de lengua inglesa y considerada hoy la mejor universidad del mundo, apenas data de 1636, es decir, casi un siglo, 85 años para ser precisos, posterior a la universidad peruana.

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Por lo que hace a Fray Tomás, nombrado primer obispo de La Plata, nuestro fraile fundador de universidades no llegará a tomar posesión, al fallecer en el Convento del Rosario en Lima el 31 de Agosto de 1555. Tenía 72 años de edad. Fray Tomás dispone de una estatua en la propia universidad que fundara, pero lamentablemente y como ocurre con tantos de los grandes sabios de nuestra historia, su recuerdo en España se halla muy relegado después, No es casualidad que España fundara universidades en  América, portugueses, franceses, holandeses, no fundaron ninguna, solo los británicos, pero casi una centuria después, para los adoradores de la leyenda negra antiespañola, aqui tienen un ejemplo de las grandes obras creadas por los españoles en el nuevo mundo.

Máximo Gonzalez-Palacios  Franco.